domingo, 19 de abril de 2009

Mi cuento

El extraterrestre

En una ciudad de Canadá, exactamente en Ottawa vivía una familia en una casa pequeña en el norte de la ciudad. En la casita vivía Harry Howart el padre, Cristín la madre y Mikel, Marion y Jak los hijos.
En esa casa cada día todo era igual. Se despertaban cada mañana a las 8 y desayunaban cereales, iban a trabajar, al colegio, volvían a las 5, veían la televisión, luego a las 9 cenaban y a dormir.
La madre se quedaba despierta viendo telenovelas noche a noche. Por lo demás todo se repetía casi sin diferencia cada día. No tenían nada de imaginación.
Una noche todos se durmieron menos la madre. Como siempre veía sus telenovelas.
A la mañana siguiente ya no estaba. Había desaparecido misteriosamente. Todos se quedaron muy sorprendidos y asustados. Llamaron a la policía y la buscaron sin éxito. Al día siguiente el hermano mayor tampoco estaba en la casa. Y así cada día hasta que sólo quedó el padre.
El padre vendió sus pertenecías por si también desaparecía. Era todo un misterio, algo de otro mundo.
A la mañana siguiente estaban todos en un barco, también el padre. Hacía mucho frío, niebla y el cielo era de verde. Pero al menos estaban juntos. Tenían miedo. ¿Dónde estaban?-se preguntaban. Después apareció un ser muy extraño. Ese ser se llamaba Guytio y estaban en un planeta llamado Enjertu y había nueve mil tres cientos seres, como él.
El planeta estaba en guerra con otro planeta de al lado, que se llamaba Mayyertyo. Todos estaban tristes. No se podía vivir tranquilo y querían preguntar a la gente de la Tierra como hacían para vivir en paz en algunos lugares como Canadá. Por eso los habían secuestrado por unos días.
Hacía mucho frío, estaban a tres cientos mil grados bajo cero pero como en el barco había calefacción estaban a 30 bajo cero. Les ofrecieron unas comidas muy raras y también enseñaron juegos exóticos.
Fueron a una ciudad muy grande que se llamaba Vila Asdfyuio que era la capital del planeta. Allí la familia explicó que la mejor manera para la paz era hacerse amigos, ser buenas personas y compartir.
Guytio estuvo muy contento con lo que aprendió y les dio una casa, cinco vehículos uno para cada uno y muchas ideas de juegos y diversión extraterrestre. Guytio, trabajaba de eso de secretario que ayudaba a los turistas, tenía mil trescientos cuatro años trabajando de eso ya que los Enjertusos vivían un millón de años.
Después de una semana de estar en aquel lugar raro, les transportaron a la Tierra.
Cuando despertaron un día cualquiera no recordaron nada del viaje, sólo les pareció un sueño.
Pero a partir de aquel día empezaron a ser más divertidos, sobre todo jugaron a juegos nunca vistos en la Tierra.

6 comentarios:

Quidquid dijo...

Quin conte tan chuli!
Molt divertit!
M'agradat,
L'avi
Lluis

Mariaisabel dijo...

Hola Joan Jordi,

Que bé t'ho passes amb els contes eh?
M'ha agradat molt.
Un petó
L'àvia

Fermí dijo...

Bona redacció. Ull les lletres blau fort amb el fons vermell no es llegeixen gaire bé.

Felicitats!

Fermí

Waipu Carolina dijo...

Vaya, que bien que te quedó el cuento, y aún tienes más para explicar. El de la biblioteca y el de la máquina del tiempo me encantaron.
Serás un buen periodista y escritor.

te amo

M.Carme dijo...

Un conte molt maco! M'ha agradat molt. Saps, Joan Jordi? A casa també va venir un Extraterrestre que es deia Machch.

Amb una mica d'imaginació i fantasia les coses del dia a dia no resulten tan monòtones o avorrides.Tens molta raó!

Felicitats !!!!!

M.Carme.

Anónimo dijo...

preberite celoten blog, kar dober